Comunicados

1 DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL DE LOS Y LAS TRABAJADORAS.

Desde el Bloque Feminista de Clase queremos reivindicar este Primero de Mayo como el día de la clase trabajadora y conseguir una especial visibilización de la problemática de las mujeres en este día. La crisis estructural capitalista, lejos está de atisbar la luz al final del túnel. La generación de plusvalía necesaria para completar el ciclo de reproducción del capital sólo se puede recuperar mediante la obtención de nuevos mercados (privatizaciones de los servicios públicos, entrada en mercados exteriores a través de la guerra) y a través de una mayor explotación de la clase obrera. El capitalismo no es sólo una manera de producir, sino también unas relaciones de poder, que emanan directamente de la propiedad de los medios de producción, y por ello no es posible su reforma. La propiedad privada y la división de la sociedad en clases fueron determinantes para la configuración de la familia patriarcal como célula básica económica del capitalismo y como primera institución socioeconómica que transmitirá transgeneracionalmente la división clasista de la sociedad. Las mujeres, como elementos fundamentales de la familia, son por ello subyugadas económica, social, reproductiva y sexualmente para la propia supervivencia y reproducción sistémica.

Hoy la situación de precariedad de las mujeres trabajadoras, explotadas como clase y oprimidas como género, se profundiza cada vez más. Pruebas de ello las encontramos en las agresiones constantes a nuestros derechos sexuales y reproductivos, bien materializadas en el anteproyecto de la ley del aborto; en las continuas actitudes sexistas; en la creciente discriminación laboral, con salarios más bajos que los varones (25% menos), con un mayor porcentaje de trabajos a tiempo parcial y en la economía sumergida, con la doble jornada laboral, con la consiguiente invisibilización del trabajo realizado en el ámbito doméstico, y con mayores tasas de paro. También hemos de destacar la feminización de la pobreza, no solo enmarcada en términos económicos, sino en toda una serie de marcadores que de ellos se derivan; la dificultad de conciliar la vida laboral y familiar; así como la sujeción a los cánones de belleza que hacen a las mujeres estar sometidas de forma continuada a la valoración y aprobación masculina.
Por todo ello, para hacer frente a las agresiones es imprescindible hablar de feminismo de clase, de un feminismo que sirva como herramienta para luchar por la verdadera emancipación de las mujeres. No podemos entender el sistema patriarcal desligado del sistema capitalista, como tampoco podemos buscar la solución sin relacionar ambas problemáticas. La verdadera liberación tanto por posición de clase como por género no es posible dentro de este sistema, pues para la verdadera emancipación es necesario que las mujeres se liberen tanto de su rol de clase explotada como de los roles impuestos históricamente por la sociedad patriarcal, basados en la perpetuación de la propiedad privada.

Desde el BFC queremos señalar la necesidad de organización como el instrumento más eficaz para la derrota del capitalismo y patriarcado; la necesidad de una movilización sostenida de la clase trabajadora y los sectores populares; la necesidad de incorporar a las mujeres trabajadoras a la lucha contra el patriarcado y capital; la necesidad de unidad de acción para terminar con la división clasista; y la necesidad de situarnos a la ofensiva para poder terminar con esta violencia estructural. Aprovechamos también para hacer un llamamiento a la unión a este bloque unitario y acudir a las movilizaciones del Primero de Mayo. Luchemos para que quienes todo lo producen sean quienes todo lo decidan.
¡Trabajadora, sin ti no se mueve ni un engranaje!
¡Por un feminismo de clase y combativo!
¡Que viva la lucha de la clase obrera!

8 DE MARZO, DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA.

El 8 de marzo es una fecha histórica que conmemora el levantamiento de las tejedoras y modistas en San Petersburgo en 1917, y que constituyó la chispa de la primera fase de la Revolución de Febrero. Las trabajadoras pidieron a través de la huelga la transformación del sistema político y económico. Quedó así establecido y reconocido internacionalmente en la Conferencia de Mujeres Socialistas de 1921 en la URSS como el Día de la Mujer Trabajadora.
Posteriormente en 1975 la ONU retiró la referencia a su carácter de clase instaurando el “Día Internacional de la Mujer”, iniciándose así la despolitización de este día.

Desde el bloque feminista de clase reivindicamos la necesidad imperante de ligar la explotación capitalista con la opresión patriarcal; visibilizando cómo los intereses de la clase dominante se sostienen no sólo a costa de la clase obrera en general, sino de la mujer obrera en particular. Ejemplo de ello es la feminización de la pobreza, que muestra como no sólo se trata de cuantificar (horas, salario), sino de hablar del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, así como la evaluación de la economía sumergida o la feminización de determinados trabajos y su estigmatización.
Otro ejemplo se vive en estos momentos en el Estado español, donde se está produciendo una grave situación de privación de nuestros derechos sexuales y reproductivos, una vez más quieren decidir (y utilizar) a las mujeres en pro de los intereses político-económicos.
De forma que manteniendo la violencia sobre las mujeres, exigiéndolas la dedicación de su tiempo al cuidado de las hijas e hijos y la unidad familiar en general, presentando además la familia nuclear como único modelo social válido; consiguen que la responsabilidad deje de ser colectiva (social) e inclusive estatal, pasando a ser individual y ligada a la feminidad. Además, con la penalización del aborto se retira la importancia de la salud reproductiva de las mujeres, a pesar de los feminicidios (muertes de mujeres por el hecho de serlo por motivos machistas) que se generarán, por ejemplo, con el aborto clandestino, consiguiendo con ello mantener el control, una dominación sobre las mujeres que no podemos permitir.

Para ello es necesario que desde la lucha feminista rompamos con el patriarcado; sus estructuras, roles de género y su violencia. Éstos se reproducen dentro de la propia clase obrera, dividiendo y ayudando a conformar y mantener el sistema vigente (capitalista, patriarcal y heteronormativo). Para ello debemos enfrentarnos, no dejar impunes las actitudes sexistas que nos encontramos diariamente, el feminismo no es sólo una teoría, es una actitud, una lucha. Es imprescindible que la lucha de clases esté ligada a la emancipación de las mujeres, contra su dominación y contra la violencia de género en todas sus vertientes (individual, sistémica, sexual, etc.), que en gran parte de sus manifestaciones queda invisibilizada e infravalorada como problema social. Es por ello que exigimos un verdadero compromiso y trabajo de deconstrucción de sus roles y de renuncia del poder acuñado e injustamente despojado a las mujeres.

Desde el Feminismo de Clase nos vemos en la obligación de denunciar, como venimos haciendo desde hace años, la manifestación oficial convocada para el 8 de marzo. En principio se desarrolla aglutinando diferentes colectivos y personas, unidas/os en teoría por una misma causa: el fin de la dominación de género en búsqueda de una igualdad entre los géneros, avanzando hacia la búsqueda de una libertad y deconstrucción de dichos roles que permita la autodeterminación y construcción propia por parte de cada persona.
Sin embargo desde hace años vemos cómo a ésta acuden multitud de reivindicaciones, algunas buscan solamente la igualdad institucional (voto, voz, poder adquisitivo, entre otras) que no profundizan en los problemas y construcciones fruto de la dominación de género actualmente vigentes. Por ello acudimos para comunicar nuestra postura y para impedir que desde la clase dominante se reclame una supuesta igualdad que sólo beneficie sus intereses. Por otro lado la completa despolitización de dicho día fomenta que quienes se manifiesten se olviden del verdadero origen de carácter obrero y revolucionario que reside en él.
La abolición del patriarcado depende directa y bidireccionalmente de la abolición del capitalismo, generando una sociedad sin clases, sin esto no obtendremos una sociedad igualitaria. No buscamos la paridad en la capacidad de explotación. No queremos que las mujeres puedan optar a formar parte de la burguesía, porque no queremos apoyar el poder de ésta. Abogamos por una sociedad en la que exista una igualdad que permita a todas las personas desarrollar de este modo sus vidas. Por eso desde el Bloque Feminista de Clase reclamamos el 8 de marzo como un día de lucha feminista y obrera, el Día de la Mujer Trabajadora. Luchamos e invitamos a la unidad en la lucha feminista de clase como medio necesario contra el patriarcado y así conseguir una verdadera sociedad sin discriminación en ninguna de sus vertientes.

¡POR UN FEMINISMO REVOLUCIONARIO Y DE CLASE!

¡SIN FEMINISMO NO HABRÁ REVOLUCIÓN!

Cartel 8marzo

2 comments

  1. Como el nombre dice, esto es un Bloque, en el que participan diferentes sensibilidades, colectivos y organizaciones. Si hay personas que estiman la necesidad de un partido para acabar con el capitalismo creo que ya buscarán las opciones organizativas que crean convenientes.

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